

|
Las sotanas de Los Ángeles |
Su obra está regida por una gama de fogosos amarillos, rojos, ocres, negros y blancos que imprimen una personalidad cálida a sus macizas siluetas, así como por matices primarios entramados entre las líneas de sus temas favoritos. Sus composiciones suelen ser sencillas, de formas geométricas simplificadas y rasgos esquematizados que en algunos casos recuerdan volúmenes sólidos por la rigidez hierática de su concepción visual.
De naturaleza investigativa, su producción asimiló también el cubismo que derivaba en ocasiones hacia la abstracción de sus postulados visuales. En algunas de sus obras especuló sobre la metamorfosis de las imágenes utilizando la técnica del raspado sobre la capa cromática para dejar entrever la luz que se proyecta desde el trasfondo. A pesar de ser un narrador de largo aliento e imaginativas metáforas, cada una de sus pinturas equivale a un verso o quizás a una estrofa de su poesía que describía con un aire entre amargo y nostálgico su trayectoria autobiográfica.
Algunas señales
Héctor Rojas Herazo nació en Tolú-Sucre y falleció hace 12 años en Bogot.á. A lo largo de más de medio siglo trabajó la narrativa de ficción en tres novelas fundamentales: “Respirando el verano” (1962), “En noviembre llega el Arzobispo” (1967) y”Celia se pudre” (1986).
Fue un creador versátil y polifacético: pintor, poeta y escritor. Su mayor influencia fue su abuela Buena Herazo, y el universo enduendado del patio de su casa. Por eso alguna vez se se definió como “un hombre de patio. Soy un patiero viejo. He deambulado mucho y sigo haciéndolo en torno a esos árboles frutales, oyendo el sonido del tiempo entre sus ramajes. En ese patio nací al orbe de la percepción”. Esa palpitación está en sus tres novelas y en su poesía-- Rostro en la soledad, Desde la luz preguntan por nosotros, Tránsito de Caín y Agresión de las formas contra el ángel, y sus pinturas.
En 1993 Héctor Rojas Herazo presentó su exposición El solar y la herencia, en el Planetario Distrital de Bogotá, integrada por 26 óleos sobre acrílicos en lienzo y bautizados con nombres inusitados como Espantapájaros consolado por una golondrina, Gallo dividiendo el alba,Cosas en la alacena, Paloma guarumera, entre otros.
“Su pintura -dijo el español Félix Grande -es algo más que la astucia del artesano: es la sensualidad, es el ritmo”.
NOTICIA TOMADA DE EL UNIVERSAL

Cuando yo digo poesía, digo
la sangre con sus ríos y torrentes,
la sangre y su milagro que nos salva,
el hombre con sus huesos y sus músculos
y su polvo y sus sueños.
Oscar Echeverri Mejia
El presente texto hará una mirada panorámica a los libros Canciones sin palabras (1947),Cielo de poesía (1952), Destino de la voz (1942)y La rosa sobre el muro (1952) tratando de establecer algunas características en la poética inicial de Óscar Echeverri Mejía. Se indagó en el contexto, fundamentalmente en lo concerniente a su biografía, se revisaron aspectos lingüísticos y literarios, los temas principales de su obra, las preocupaciones recurrentes y comentarios de la crítica para observar los elementos comunes y propuestas novedosas e influencias en la poesía publicada hasta el año 1955.