LOS MOVIMIENTOS CULTURALES COMO VEHÍCULO DE CAMBIO

Hoy en día se presentan los movimientos sociales como participantes de una revolución ética, cultural, no sólo como objetivo, sino que utilizan los medios culturales como vehículo revolucionario tanto en sus formas como en sus contenidos.
En la actualidad no existe la posibilidad alguna de poner en marcha una práctica emancipatoria significativa si no es sobre la base de una previa tarea de transformación cultural, cuestiona legitimaciones que garantizan el consentiemiento mayoritario sobre el que se basa el orden social.
Los movimientos van introduciento porqués en nuestra existencia, negándose a aceptar meras respuestas de trámite basadas en tradición.

 

El tropos del héroe trágico en la historia y la literatura

 

 

Palabras clave

Literatura       
Historia          
Libro   
Transformación        
Sociedad       
Evolución
 

Observaciones

  •       La buena acogida de la recepción del libro, así como la diversidad de ediciones, expresaba una nueva situación en la relación de la producción historiográfica y sus lectores, lo que a su vez evidenciaba la magnitud de los cambios en las condiciones sociales y culturales de los años sesenta.
  •    Las discusiones sobre la relación entre narración y verdad en la historia formaban parte ya de una profesión que encontraba desde la década de los cincuenta en el cruce de un territorio en batalla.

 

literatura rusa

 
 

Siglo XIX

Romanticismo

En el siglo XIX la corriente sentimentalista en la literatura rusa desemboca en el romanticismo. El romanticismo afirma el culto a la naturaleza, a los elementos y a la armonía entre estos y el ser humano. Aparece el personaje del “noble salvaje”, armado con una sabiduría natural y sin estar viciado por la civilización. Se acentúa el interés hacia los motivos mitológicos y los personajes legendarios y se canta a la libertad y al individualismo. La poesía adquiere un nuevo valor, empieza a considerarse un modo de expresar las aspiraciones ideales, las más espirituales del ser humano.

En Rusia el romanticismo se asocia, en primer lugar, con la poesía de Vasili Zhukovski de la primera década del siglo XIX. Sus baladas se basaban en traducciones o adaptaciones a la realidad rusa de obras europeas.

El poeta romántico más destacado del país fue Mijaíl Lérmontov (1814-1841), a veces llamado “el Byron ruso”. Estuvo considerado la figura más importante de la poesía rusa desde la muerte en duelo de Alexandr Pushkin en 1837 hasta la suya propia, cuatro años más tarde, también en un duelo. En sus poesías la figura central es una “persona superflua”; el término denomina a alguien que, a pesar de tener talento o capacidades destacadas, no puede desarrollarlo y vive un destino trágico.

El romanticismo ruso llegó a su culminación en 1840 en las obras de otro poeta, Fiódor Tiútchev, en cuyos versos medita sobre el universo, el destino humano y la naturaleza.

Realismo crítico

En 1830 y principalmente en 1840, en la literatura rusa se desarrolla el realismo crítico: corriente que representa personajes humanos en sus vínculos con las circunstancias sociales y se centra en analizar el mundo interior del individuo. Aparece entonces la figura de la “persona pequeña”, es decir, ordinaria e insignificante; se trata de un tipo de personaje de una posición social bastante baja, sin ninguna capacidad destacada ni fuerza de voluntad, que no hace nada malo a nadie, con sus historias dramáticas pero muy cotidianas. Su objetivo principal es presentar “la verdad” de la vida.

Por diferentes que sean, entre los escritores realistas se encuentran Gógol, Nekrásov y Saltykov-Schedrín.

Mezcla de corrientes

El primero en presentar a una “persona pequeña” al lector fue el gran poeta y escritor, creador de la lengua literaria rusa. Un romántico en muchos de sus versos, en su serie de obras en prosa Los relatos de Belkin (1830) se convierte en realista y describe tragedias cotidianas de personas corrientes. Pese a que cada uno de los cinco relatos introducía un nuevo tipo de personaje que transgredía todos los cánones existentes de la literatura de aquel entonces, el global de la obra correspondía a un género tradicional de la época: algunos relatos al sentimentalismo y otros al romanticismo.

Otro notable experimento de mezcla de géneros lo emprendió una década antes que Pushkin Alexandr Griboyédov con su comedia La desgracia de ser inteligente, finalizada en 1824. La obra literaria de este destacado diplomático ruso combina elementos de clasicismo (unidad de acción: veinticuatro horas), romanticismo (el fracaso total de un personaje de talentos fenomenales pero desperdiciados) y realismo a la vez. La comedia, de la cual multitud de frases se han convertido en refranes y proverbios, es una atrevida sátira contra la alta sociedad moscovita, donde reinaban la falsedad, la hipocresía y el favoritismo.

Realismo sociológico

El fin del siglo XIX es la época de Chéjov en la literatura rusa. Varios críticos denominan a este periodo “realismo sociológico” ya que los temas principales del escritor y dramaturgo son los problemas y los cambios en la sociedad y el destino de los individuos en ella. Fue pionero en emplear el método del “fluir de la conciencia” (un monólogo interno del personaje que reproduce sus impresiones, asociaciones y pensamientos inmediatos en el momento del habla), posteriormente adoptado por los modernistas y por James Joyce en primer lugar.

 

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